
La herramienta invisible en su línea textil: las lámparas UV de mercurio
Probablemente nunca se dé cuenta de su existencia, pero las lámparas UV de mercurio son las responsables de realizar todo el trabajo pesado en casi todas las fábricas textiles modernas.
Lo que hacen estas lámparas es activar un proceso llamado fotopolimerización. Puede sonar complicado, pero lo que realmente significa es que utilizamos la luz para convertir las tintas y recubrimientos líquidos en materiales sólidos en cuestión de segundos. Esto está muy lejos de esos antiguos hornos térmicos que tardaban horas en secar una sola carga de producto.
Cómo funciona este proceso
Utilizamos vapor de mercurio porque emite radiación en los rangos UVC y UVB. Cuando se aplica alta tensión al arco eléctrico, los átomos de mercurio se excitan y emiten fotones, específicamente a 254 nm. Esa energía es la que rompe los enlaces químicos presentes en las tintas. Pero hay que tener cuidado: si la potencia de la lámpara no coincide con la velocidad de transporte de la tela, esta no se secará adecuadamente. Eso resultaría en que la tinta se borre fácilmente de la tela. No es algo bueno.
Dónde se utilizan estas lámparas
Por lo general, estas lámparas se usan en tres lugares principales:
Primero, en el proceso de impresión y recubrimiento. Las lámparas UV permiten secar las tintas digitales en textiles sintéticos al instante. De esta manera, la tinta permanece estable y no se difunde por toda la tela.
Luego, en el proceso de acabado funcional. Si se añaden sustancias repelentes al agua o retardantes de llama, se necesita curado UV para que esas sustancias queden fijadas en las fibras, evitando así que se eliminen con el lavado.
Y para los productos médicos de alta calidad, utilizamos luz UV de onda corta para eliminar microbios antes de que la tela llegue al embalaje.
La realidad complicada de su uso
Estas lámparas de alto rendimiento no son simplemente bombillas; son máquinas que generan calor. No basta con conectarlas y dejarlas funcionando solas. Si el ventilador de refrigeración deja de funcionar o si el transportador está demasiado cerca de la lámpara, la tela puede quemarse o deformarse. Es necesario equilibrar todo esto. Siempre recomendamos ajustar la intensidad de la luz según el espesor del recubrimiento. Si se exagera, la tela se vuelve frágil y pierde su calidad.
Además, hay que ser honestos: reemplazar estas lámparas requiere trabajo manual. Por eso las diseñamos de modo que sean fáciles de reemplazar. Queremos que usted dedique su tiempo a hacer funcionar su línea de producción, y no a lidiar con problemas técnicos durante los tiempos de inactividad.