
Desde el recubrimiento de las telas hasta la etapa final de colocación de las etiquetas, el curado por UV debe mantener tolerancias estrictas en una línea de producción que nunca se detiene. Si la potencia de la lámpara y la tensión de alimentación no son adecuadas, se producirán problemas de curado insuficiente, problemas de adherencia y desperdicios.
Nuestras lámparas UV de vapor de mercurio están diseñadas para funcionar con entradas de 110V, 220V y 380V. El diseño básico permanece igual, por lo que se pueden utilizar en diferentes sistemas eléctricos sin necesidad de modificar la estación de curado.
Lo que realmente importa es la entrega de energía, no solo la tensión en sí. Logramos un flujo espectral estable centrado en 365 nm, compatible con los fotoiniciadores utilizados en tintas de serigrafía y flexografía. La intensidad máxima de irradiación está calibrada para alcanzar los valores necesarios en mJ/cm², justo en la superficie del sustrato.
La geometría del reflector y los recubrimientos dicróicos permiten aprovechar hasta el último fotón. Además, su funcionamiento sin ozono asegura que la extracción de ozono sea predecible. La vida útil de las lámparas es de 1,500–2,500 horas bajo ciclos de trabajo industriales, con un rendimiento constante dentro de un rango estrecho, evitando así desviaciones en el proceso de curado.
En el área textil, lo importante es que la lámpara se adapte a la línea de producción, y no al revés. Dado que el perfil espectral permanece constante independientemente de la tensión, los perfiles de curado siguen siendo reproducibles cuando se mueve la máquina de un lugar a otro o se reequilibra la línea de producción.
Esto se traduce en menos paradas para ajustes, menos desperdicios y una adherencia estable en telas recubiertas, gráficos impresos y etiquetas. El consumo de energía coincide con la intensidad de irradiación necesaria, y la flexibilidad de la tensión evita costosos cambios en los cables o transformadores.
Al instalar la lámpara, asegúrese de que se adapte a la longitud del arco y a la geometría del reflector del equipo. Antes de ponerla en marcha, verifique la tensión nominal de la fuente de alimentación y su rango de tolerancia.
En caso de recubrimientos gruesos, verifique la intensidad máxima de irradiación y el tiempo de exposición, para lograr una reticulación completa en toda la capa. Si se opera la lámpara fuera del rango de voltaje especificado, se reducirá su vida útil y se alterará el perfil espectral de irradiación.